viernes, 29 de agosto de 2008

VIDAS ROBADAS


Me propuso que lo doblara dentro y fuera del set para que su mujer no sospechara de sus amoríos con la protagonista. Aquí, la estrella, es la supuesta cirugía de agrandamiento peneano que tuve que improvisar para que su esposa no desconfiara. Ya hace cinco años que vivimos felizmente juntos. Sólo interrumpe nuestro idilio un loco que cada tanto aparece aseverando que soy su doble.

2 comentarios:

Mónica dijo...

Buenísimo. En México hay un dicho que dice: El que se fue a La Villa perdió su silla.
Un saludo

madamelulu dijo...

ayyyyyyy pobre hombre.