martes, 19 de agosto de 2008

MEMORIAS DE UN CINEMA NON PARADISO

De niña le tomé aversión. La única salida en familia que esporádicamente hacíamos era ir al cine. Papá y mamá en los extremos, nosotros entre ellos, como siempre, argumentando sus distancias. Cinco entes juntos compartiendo nada más el silencio al cual obliga el contexto. Lo mismo que pasaba en casa: se mira, se escucha, pero se calla.
No por eso dejaron de apasionarme las películas, que devoro cuando tengo ganas de estar sola, desde el sillón, en pantuflas y copa de vino en mano.
Yo, por las dudas, aviso. No vaya a ser cosa que mañana llames para concretar nuestro primer encuentro, me invites al cine y te extrañes cuando conteste: —Gracias, pero tengo otra cita. Conmigo, en pantuflas y desde el sillón.

2 comentarios:

Deleble dijo...

Es bueno hasta doler. Bueno desde el título hasta esa "...otra cita. Conmigo...". Me encanta.

Hasta pronto.

Paparuchas dijo...

He llegado por casualidad y me he llevado una grata sorpresa. Me gusta mucho tu reflexión y sobretodo, lo del vino mientras ves buen cine.

Un saludo!