jueves, 16 de octubre de 2008

ENMARQUES PARA UN SILENCIO


Desde que tía Clara vino a vivir con nosotros, ya no puedo dormir. Los gritos que se escapan del cuarto de papá y mamá son ensordecedores. No entiendo porqué a mami la geometría le resulta tan fastidiosa, dice no soportar más el triángulo amoroso que significa su hermana. A mí, para ser sincera, como es un poco gordita más me parece un círculo; pero lo de amorosa, es verdad.
Yo a la tía la quiero mucho, hasta tengo en mi mesita de noche una foto de ella; pero más quiero que todo vuelva a ser como antes de que ella llegara y poder dormir tranquila.


Cuando Clara desapareció sin dejar rastros, mis padres se preocuparon un tiempo, hasta que todo volvió a la normalidad.
Ahora, al acostarme, beso la fotografía desde la cual se deshace en gestos desesperados, se pasa la mano por el cuello, como dando a entender que me quiere asesinar. A veces, hasta llora; pero hay tal sosiego en casa, que ni loca la saco del portarretratos en donde la escondí.

3 comentarios:

Carlos Paredes Leví dijo...

Al final va a resultar que es cierto eso de que las matemáticas son subversivas.....

madamelulu dijo...

uy voy a empezar a chequear los portaretratos familiares.

Dirección de Cultura - Biblioteca del Congreso dijo...

Excelente relato, me lo prestás para mi taller de escritura? este año voy a trabajar con minificciones y también me gustaría subirlo a mi blog "mujeresqueescriben". Ya ves, soy una pedigüeña ;)